Y TÚ ¿PROTEGES A TUS HIJOS DE UN ABUSO SEXUAL?

El tema que hoy abordare más que ser alarmista y crear pánico, me gustaría plantearlo como una invitación a la reflexión y revisión de nuestros patrones conductuales, deseo que sea una ventana de oportunidad para cerrar filas y proteger a nuestros pequeños.

Penosamente el abuso sexual es un fenómeno social que se presenta en varios países y es más común de lo que uno se pudiera imaginar. La gran mayoría creemos que a nosotros no nos va a pasar y con esa guardia tan baja, es lo primero que ocurre.

Es una realidad que este atropello a nuestros pequeños se lleva a cabo al interior de nuestras familias, ¡si! de esas personas que damos por hecho que nos amaran y nunca nos harán daño. Nos enseñaron a confiar de una forma ciega en el sistema al cual pertenecemos cada uno de nosotros y con ello creímos que no había malicia al interior.

Lo natural es que los niños sean protegidos por los adultos, pero no hay que darlo por hecho, sino velar por que así sea, y esta es una responsabilidad que nos compete a los padres básicamente.

El exceso de confianza en nuestras familias ha hecho que este abuso vulnere y traume a muchos pequeños,

“caras vemos… corazones no sabemos”

y sacare a colación un video que me envió el buen amigo Jorge Eduardo. Bastante “Ad Doc” al tema, donde planteaba que a los hijos hay que cuidarlos con MALICIA, porque es una realidad que la maldad existe y la malicia me permitirá identificarla, siendo sensible a lo que pueda o no suceder. Aquí si aplica el dicho “más vale prevenir que lamentar”

No es regresar a una educación moralista la cual se rige bajo la polaridad de “todo es bueno y sino, todo es malo” pero si de no pecar de confiados con los que son miembros de mi sistema familiar, en ocasiones el lobo se esconde bajo el disfraz de cordero.

Hay adultos malos y  nuestras familias no son la excepción y puede ser una persona muy cercana de la cual nosotros ni nos imaginemos.

De aquí la importancia fundamental que debiera existir al interior del hogar, hablar de sexualidad con nuestros hijos, independientemente de la edad que tengan; fomentar los valores como la comunicación y sobre todo enseñarles a los hijos que “nadie tiene derecho a tocar su cuerpo”, que si eso sucede deben hablarlo, es indispensable enseñarles a defenderse y que rompan el silencio.

Nuestros hijos saben perfectamente cuando algo “está bien” o “está mal”, y más en la actualidad pues vienen con el chip revolucionado, son más despiertos,  más atrabancados, más inteligentes.

Debemos enseñarles a defenderse con uñas y dientes y sobre todo que sepan que como padres estaremos ahí para defenderlos y confiar en ellos. Cuando el depredador ve que el niño o la niña tienen la fuerza para defenderse, lo pensara dos veces antes de hacer daño.

Por otro lado sería bastante común que a nosotros nos “educaran” pajo el esquema de “calladit@ te ves más bonit@” sin embargo ya no estamos en los tiempos donde eso tenga validez, pues al cállanos lo único que alimentamos es el miedo.

Al enseñarles a nuestros hijos a hablar, logramos desenmascarar a este depredador y forjar redes de apoyo para evitar que pueda hacer daño en otro lado.

No es extraño que a lo largo de la historia uno se entere de estos actos tan bajos y más aún que fueron callados por generaciones; que nunca hablaron y peor aún que nunca denunciaron y que muy probablemente muchos otros niños fueron víctimas.

Las cifran en nuestro país por abuso sexual infantil son absurdas y eso que solo se   contemplan a todos aquellos que denuncian y no mencionan a los que callan.

¿Cuáles son algunos de los signos que pudieran presentar los pequeños que han sido abusados?

  • Pesadillas y problemas al dormir
  • Cambios de animo
  • Miedos inusuales
  • Dibujos o sueños atemorizantes
  • Tienen dinero o regalos sin explicación
  • Piensan que son desagradables
  • Muestra un lenguaje o comportamiento sexual de adulto
  • En adolescentes son comunes las autolesiones
  • Mala higiene personal
  • Depresión o intentos suicidas
  • Rechazo a la intimidad
  • Alimentación compulsiva
  • Inseguridad
  • Dificultad para socializar

Entre muchos otros.

Los trapitos viejos no solo se lavan en casa, requieren de la corresponsabilidad de cada uno de nosotros…

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Escrito por... 

soy una mujer comprometida con su ser y hacer, me encanta la lectura acompañada de un buen café o aniz, amo la música escucharla y bailarla, disfruto de una buena compañía (familia y/o amigos) conocer gente nueva, amo viajar. Mi formación académica inicio en la UAT como Psicologa Social, posteriormente curse la Maestría en "Psicoterapia Gestal" por el CHUM, cuento con un Diplomado en "Constelaciones Familiares" Orgullosamente por el Instituto VAMIHA y con un Diplomado "Bioetica para el profesional de la salud" por parte del observatorio Mexicano de Bioetica OMEBI

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