Vivir es una elección

http://vamiha.com

¿A quién le escribo? A la vida. Y tengo que decirte que la vida eres tú, la vida soy yo, la somos todos quienes habitamos en este planeta; desafortunadamente son varias las personas que le temen, les da miedo vivir, respirar,  gozar y sí, también sufrir; con todos estos recelos surge el miedo a la vida.

Y es que sin duda vivir tiene riesgos y a nadie le gusta saber o pensar que podemos padecer cuando por situaciones lloramos, reímos o nos dolemos. Tocar el dolor nos lleva a despersonalizamos y hasta desmoronarnos. Pero debemos saber que las situaciones dolorosas son necesarias en la existencia, porque nos brinda enseñanzas y oportunidades, así,  nuestro cuerpo es tan sabio que nos pide también a gritos rehacernos, volver a ser nosotros para poder integrarnos. Claro que no es sencillo, muchas veces no queremos escucharlo, por lo tanto enferma y estamos tan habituados  a nuestra rigidez – porque así fuimos educados- que no imaginamos siquiera cambiar porque solo eso conocemos. Sí desaprendemos que el dolor o el arriesgarnos a vivir no será un penar eterno, podremos darnos cuenta que si permitimos a nuestra corporalidad sentir las emociones, comprenderlas y procesarlas llegará la fluidez, ésta nos brindará la oportunidad de sabernos como agua de un río que fluye y que todo cambia, del mismo modo el dolor fluirá y nos hará crecer pero sobre todo aprender y aunque a veces no lo crean también se puede lograr la transcendencia.

Así que permitamos que las situaciones de vida fluyan, ya sean para bien o para mal (recordemos que todo depende con el cristal con que se mire) porque eso es vivir. Y mientras estoy tecleando este artículo tengo emociones en todos sentidos, el mundo de las sensaciones vibra, salta y expande: Es la vida. ¿En algún momento han pensado no sentir nada? Créanme sería como no existir.

http://vamiha.comEn algunas tipologías marcan que las personas que se diagnostican como neuróticos son seres que no disfrutan de la vida, que se quedaron atrapados en el pasado y que pasan su tiempo poniéndose trampas sin darse cuenta; ellos viven fuera de sí mismos, quejándose de todo, culpando, responsabilizando, manipulando a los demás y buscando que las cosas o situaciones que viven sean como ellos las requieren, y si por alguna razón no lo logran,  llega a ellos el conflicto interno, que surge para instalarse en un mundo de insatisfacciones y se olvidan de vivir. Pero no crean que nosotros no podemos padecer en cierto grado algo parecido, ya que cabe mencionar que todos tenemos un nivel de neurosis, solo que algunas personas se van al extremo, constantemente están pensando en el futuro y les angustia,  olvidándose de su presente.

Vivir con ese padecimiento no es sencillo, de verdad comprendan y apoyen si es que conocen a alguien con esas características e invítenlo a recibir apoyo psicoterapéutico. Por un instante piensen y sientan como él o ella puede sentirse, vean cómo se planta en  los sí pero… al mismo tiempo se descalifica y no encuentra satisfacción; por lo tanto no logra tomar conciencia de sí mismo, y no se  da cuenta de su existencia, y si no se instala en el tengo que… y comienza de manera desesperada a pensar tengo que hacer aquello, tengo que hacer lo otro y acaba no llevando a cabo nada. El tengo que…  desde mi experiencia, pero aún más, desde el espacio del conocimiento sería mejor que lo modificáramos a la opción decir o pensar Yo elijo…Yo tomo la decisión de…, y así se podrá uno responsabilizar de nosotros y disfrutar con plenitud los actos de vida que se van experimentando.

Sé que no me creerás, pero en este preciso momento en que continúo escribiendo siento que tú que estás leyéndome, estás frente a mí y podemos mirarnos, ¿Te has dado cuenta que con la mirada también conseguimos decir las cosas que sentimos? Así que es muy grato poder conversar sobre la vida, de nuestro mundo de experiencias, de los aprendizajes, y en especial de la extraordinaria enseñanza que es  vivir, porque vivir también es una elección, así como lo es el amor y la libertad.

Recordemos que amar es no querer cambiar a las personas, ni querer sustituir las situaciones porque muchas de ellas son inevitables, y eso también es vivir. En diversas ocasiones  me aferré a buscar transformar a las parejas que estaban compartiendo la vida conmigo, lo hice también con mis padres, con mi hermana e incluso con mis amigos; me quejaba de todo y por todo, hasta que descubrí que no los estaba amando en realidad, ya que por mi necedad quería que fueran como yo anhelaba. Ahora me queda claro que si con alguna persona no me siento a gusto yo debo elegir estar o irme, en qué forma o simplemente no permanecer y asumir las consecuencias de ello.

Tratemos de recordar que cuando caemos en el tengo que… se convierte en una carga, mientras que si nos ubicamos en el debo que…  se traduce a obligación, a veces sin ganas, sin energías, sin disfrutar. El debo que… es muchas veces obligatorio por los debieras exigidos por la sociedad, llegan a pasar por alto nuestros propios sentimientos, deseos y emociones; todo esto da pauta al surgimiento de conflictos internos que se manifiestan en una desarmonización con nosotros. Pero, qué tal si nos situamos en el quiero… nos estamos centrando en la libertad y la responsabilidad, porque estamos eligiendo.

Se puede aprender a vivir,  a soltar y a existir con nuestras existencias. Recordemos que vivir implica aceptar riesgos, tener la apertura a un proceso de aprendizajes y reaprendizajes,  dejar de controlar y pensar que en muchísimos momentos podemos salir lastimados, sí, podrá provocarnos una herida, pero debemos saber que con el paso del tiempo  si nos damos la oportunidad de cuidarla y sanarla se convierte en una cicatriz y esa misma cicatriz es una marca de que hemos estado viviendo, así que Vivir es una elección, tengámoslo presente.

Please follow and like us:
error
  Subscribe  
Notify of