Soltar

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Conforme vamos viviendo en este mundo se van acumulando una serie de obstáculos o trabas que se vuelven ataduras a nuestras acciones o nuestros modos de ser, y muchas veces sucede porque no ponemos nuestra mirada y reflexión en ellos. Esto hace que recuerde y les recomiende el cuento de Jorge Bucay El elefante encadenado, si no lo han leído háganlo, sé que les gustará.

 

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

http://vamiha.comEn el proceso del vivir nos acostumbramos a las ataduras porque nos resulta normal o bien, cómodo. Sé que no parece normal esto, y en verdad sucede porque no logramos visibilizar que hay otras formas de vida o bien de resolver la existencia. Desde pequeños nos enseñaron que es mejor un apego (podemos llamarle estaca, traba) porque brinda identidad en los vínculos destinados al amor.  Espero se puedan darse cuenta de que cuando es necesario aferrarse a algo o alguien para construir amor se está haciendo desde la posesión, y eso no es sano.

Por esa razón es que es indispensable que se nos enseñe a soltar, se debe dejar de lado la idea de que esta acción es de pérdida y en ese mismo sentido es negativa. Pensemos que el soltar va aunado a la libertad del amar, de poder decirle al otro esto ofrezco desde mis posibilidades e historia de vida, a esto estoy dispuesto, y también de la misma forma tener el derecho de retirarse en caso de que las partes lo consideren como la mejor opción, porque la finalidad es que cada ser humano crezca como ser y esta acción se toma con amor.

Cuando no sabemos soltarnos vienen pensamientos que agobian, se piensa mucho en el Hubiera y resulta algo sufrido lleno de culpa; y la culpa es un lastre que nos va diciendo todo el tiempo que no se hizo o que no se aportó en una relación, en los actos o bien, no haber concedido deseos y sueños a otros. Sí, la culpa es una estaca donde nos vamos sujetando o atorando para no actuar y no soltarnos de una relación.

Cuando se rompe una relación – de todo tipo-

Nos sentimos tan atados a aquello que ya no es, que tratamos de suplir de inmediato nuestro vacío porque nos es difícil vivirnos por un tiempo a solas. La soledad está asociada a sensaciones no placenteras, pero ¡Oh sorpresa! es un espacio para contactar, para ser nosotros mismos sin temor a ser juzgados, ser nosotros para nosotros; hacer a la soledad nuestra compañera y aliada que nos permita escuchar nuestras voces internas, de tal forma que podamos tener presente qué se quiere y qué se necesita en momentos de dolor, de frustración, de sucesos que nos agobien o cuando nos saturan pensamientos perturbadores; la soledad es una excelente elección para aprender a considerar el soltar, llegará con ella la plenitud y la calma.

http://vamiha.comEste mundo tan materializado nos aleja de nosotros, de nuestra esencia, por eso el soltar implica períodos para nosotros, brinda dirección cuando buscamos elegir caminos de vida, de realización personal, apoya en el momento de diseñar planes con otras personas, disfrutar y gozar de lo incierto, de lo no planeado. ¿Se han dado cuenta de que parecemos robots? Porque cuando no sabemos qué hacer se nos genera una sensación de miedo y que paradójico, cuando estábamos en la niñez anhelábamos crecer para hacer realidad nuestras fantasías, y lo hacíamos sin miedo, nos aventábamos, creíamos que era lo máximo ser adultos, y cuando ya estamos instalados en la adultez olvidamos nuestros sueños o los hacemos imposibles; esto entiendo que está basado en lo vivido, justificando siempre nuestras carencias afectivas o responsabilizamos a las circunstancias por no haber logrado los anhelos de pequeños y repetimos en nuestra cabeza “No puedo, nunca podré”. Así que todo está en que hagamos del soltar una acción en positivo, es complicado cierto, pero el punto es recibir las recompensas que vendrán consigo. Y no mirar atrás para sufrir, más bien sí lo hacemos que sea para recordar y re-aprender de esos episodios de nuestra vida.

Soltemos, cada vez más y llenémonos de libertad, ya verán que podemos sonreír a partir de momentos difíciles.http://vamiha.com

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