Ser niño en este siglo es difícil

Antes de comenzar a escribir me cuestioné

¿ser niño hoy será lo mismo que en generaciones pasadas?

Miro hacia un punto fijo fuera de mi ventana, mi sonrisa se refleja en mi rostro, porque veo la imagen de un niño moreno, delgado, bajo de estatura, con una playera y una bermuda, trepando de un árbol a otro; ahí hay árboles de guayaba, mango, mandarina y naranja, un enorme patio con árboles frutales y una enorme galera que es parte de una panadería de la abuela, hay jardines de girasoles, y dalias de diversos colores, rosales, tulipanes y lirios. Soy yo.

http://vamiha.comA esa edad es como estar en un lugar de magia, subir los árboles, comer los frutos trepado en las ramas cortados por sus propias manos, sonreír a carcajadas, jugar con algunos insectos, construir casas con pedazos de madera, entre los meses abril, mayo y junio incrementaba la intensidad de la fuerza del viento, por lo tanto inicia la temporada de jugar con los papalotes, el entusiasmo por elaborar el papalote a su gusto, jugar canicas con otros niño; en temporada de lluvias correr bajo la esas gotas refrescantes, bailar a través del eco de nuestros gritos y alegría, construir muñecos y castillo con lodo,  en los recesos de la primaria jugar con los trompos, las tachuelas, el yoyo, jugar a las agarradoras, al avión, a la víbora de la mar, al stop, a quién le quita la cola al diablo, a la cebollita, y en fines de semana o en vacaciones ayudar a nuestros padres en sus labores, a papá en el campo, las niñas a mamá en la cocina, a no decir groserías, a respetar a los adultos, en la  hora del desayuno, almuerzo y comida las familias reunidas en el comedor, había un tiempo determinado para ver caricaturas, mientras que para los adultos eran las novelas.

La hora de despertarse era a las 7 de la mañana y la hora para dormir las 10 pm, las luces se apagaban. Durante el día había tiempo específico para hacer las tareas, si no cumplías con las actividades específicas que los adultos te pedían, no tenías derecho para ir a jugar ni de forma individual o colectiva y pobre de ti si contestabas a los adultos de forma grosera.

http://vamiha.comComo si alguien tronara los dedos regreso a mi vida presente, ahora soy un adulto, y observo a los niños, a mis sobrinos, y me doy cuenta de que la tecnología los ha atrapado, las tabletas, los celulares, las computadoras, los video juegos y pasan horas y horas allí; la sobreprotección los ha enjaulado, los adultos hoy en día forman hijos tiranos y dependientes, los espacios de las casas se han reducido, antes eran casas con enormes patios, hoy son lugares pequeños. Algunos niños se la pasan ocupados en diversos cursos académicos, buscan nanas, guarderías para que los vigilen, y cuando se da la hora de comida cada quien come a la hora que quiere o puede, ni qué decir de la hora de dormir, duermen a la hora que quieren.

La magia de los juegos divertidos se ha disipado de una manera muy lenta y ahora me cuestiono, ¿Es difícil ser niño en la actualidad? Creo que sí. Hoy se escucha: No juegues con lodo porque te vas ensuciar, no te vayas a trepar al árbol porque te vas a caer, no juegues con otros niños porque te van a agredir, mejor ven siéntate y ve la televisión o juega con tus video juegos por horas y horas. Padres ausentes, padres con muchas culpas, con muchos miedos a no ser buenos padres, padres muy jóvenes con crisis de autoridad, con temor a equivocarse, ser niño hoy es muy complicado, existe una gran cantidad de presiones sociales, cognitivas, físicas y emocionales y allí queda atrapada la esencia de la libertad de ser niño.

Ser niño es un estado de creatividad, jugar con un palillo imaginándolo en forma de avión, crear algo nuevo todo el tiempo, es un estado de ilusiones y sueños, de perseverancia, deseo infinito, pero nunca un estado físico o de inmadurez, se es niño y ya, es la manifestación más pura de un ser humano, para un niño todo es posible.  Y cuando somos adultos olvidamos nuestro ser niños, porque se apoderan de nosotros los condicionamientos sociales y olvidamos nuestra esencia, esa parte auténtica, porque un niño es genuino en su más pura esencia, ser niño es ser un ave que vuela en completa libertad a los espacios que desea.

Y cuando llegamos a la adultez olvidamos nuestra creatividad, nuestros sueños y nuestra libertad. Ahora si me estás leyendo te invito a cerrar tus ojos, imagina a tu ser niña o niño, y exprésale todo tu sentir de adulto, exprésale cómo te sientes al haberlo olvidado, el haber olvidado tus sueños, tu libertad de ser tú mismo/a, tu creatividad que es la magia para buscar diversas alternativas de solución a tus  problemas, quizá también lo has  abandonado, no lo has escuchado, abrázalo, conéctate con él/ella, has conciencia de esa sentimiento, esa emoción que puedes sentir, y permítete sentir esa sensación e incluso exprésasela a tu niño/a, míralo a los ojos, tómalo de la mano, o si gustas dale un fuerte abrazo, comunícate con él, de corazón a corazón, y rescata todo lo que tengas que salvar para traerlo a tu vida adulta y volver a retomar esa magia que olvidaste, y cuando estés listo o lista despídete de tu niño/a interna, agradeciéndole de forma amorosa su existencia y de manera lenta y suave vuelves abrir tus ojos regalándote un abrazo cálido.

A veces de adultos solo toca reconciliarnos con nuestro niño/a, o ir al pasado para liberarlo si llegó a quedar atrapado en el dolor, en el miedo, en el quebrantamiento de su esencia, dado que de adultos necesitamos esa magia de nuestro niño interno. No lo olvides.

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