Relaciones líquidas. Una tendencia global que crece día con día.

http://vamiha.com

Seguramente hemos escuchado de personas que parecían destinadas a estar juntas y de pronto todo se rompió. Hemos estado perdidamente enamorados de alguien un día y al siguiente es como si esa persona nos aburriera, nos atormentara con el solo hecho de su presencia y además, su propia otredad resulta tan complicada de entender, de aceptar y de asimilar que preferimos solo vivir el momento, desde la falsa conciencia del «aquí y el ahora» que la cultura del new age nos ha enseñado de manera equivocada. La mala noticia es que no solamente ocurre con las relaciones sociales, también con la propia ideología, las creencias y hasta los objetos.

La modernidad líquida y las relaciones profundas.

Será muy raro encontrar personas para las que la lealtad, el amor incondicional y el valor de las relaciones interpersonales sean tan importantes como sí mismo. Luego de la explosión del capitalismo global, la interacción digital y el síndrome de la inmediatez que proviene de la práctica inconsciente del consumo de contenidos, el ser humano poco a poco va acostumbrándose a vivir un muy «equivocado aquí y ahora» para otorgar contenido a su vida antes que un valor verdadero. Este equivocado aquí y ahora que es fruto de la búsqueda de incesante de placer con rendimiento no deja lugar a la contemplación,  a la reflexión o a la permanencia. Las aventuras, más que infidelidades, se han transformado en experiencias, los dramas humanos ya no son la guerra, la pobreza o la muerte sino quien habla con el otro, lo bien que una selfie ha salido o el conocer a una persona de la misma forma como instalamos una aplicación en el  teléfono.

Relaciones o conexiones

http://vamiha.comEn la inserción del vocabulario informático y su hacer en nuestro mundo actual, la gente ha comenzado a identificar, para bien o para mal, que las relaciones son algo mucho más profundo que las conexiones, las cuales tienen funciones, límites y finalidades bastante bien específicas que por un lado facilitan la interacción y por otro lado se enmascaran detrás de roles, perfiles y avatares que podrían no resultar verdaderos. En el mundo de la modernidad líquida que describe el sociólogo Zygmunt Bauman las relaciones amorosas se han transformado en conexiones de carácter líquido donde el único rendimiento posible (parafraseando a Herbert Marcuse) es el disfrute inmediato del placer o el premio que deseamos darnos o que otros nos den. Esta interrelación entre la modernidad de las plataformas de la información y el contenido de que consumimos se transforma en una conducta similar en las relaciones donde inclusive el silencio es imposible no porque no podamos acallar nuestras voces y nuestras mentes, sino porque no queremos hacerlo por evitar el horror de enfrentarnos al otro y a nosotros mismos en un consumo sin contenido y en un contenido forzado.

Las relaciones a la antigua se valían de mecanismos aprendidos y de una moral diferente que establecía vínculos más estrechos, algunos de ellos igualmente tóxicos como en las conexiones, pero los ideales en el presente y en el futuro eran tan importantes como la historia.

Vivir en un mundo líquido.

El mundo líquido desde el uso de las redes y los capitales globales creó un efecto de placer inmediato, que se manifiesta de manera inconsciente en la manera en que conversamos, nos aproximamos, compramos, nos endeudamos y estresamos hasta el grado de convertir la vida en una agenda controlada por el capital y la producción y no por el tiempo y la pasión. No hay tiempo de una relación, no hay tiempo de un proceso, de un aprendizaje, de un autodescubrimiento, solo de satisfacer necesidades básicas en todos los niveles de la experiencia para poder seguir con nuestra vida, compartiendo ese placer inmediato, esa vida líquida que no solo se escurre en nuestros dedos con una facilidad pasmosa que la gente apenas alcanza a percibir.

Vivir en un mundo líquido no requiere una visión pesimista u optimista, sino una visión realista y crítica que nos permita acercarnos a experiencias verdaderas y no construidas desde la visión del marketing o la falsa conciencia social.

El mundo líquido grita de euforia y enojo, pero no siente, el mundo líquido habla al unísono pero nadie puede escuchar.

Identificar entre nuestras conexiones y nuestras relaciones el verdadero valor de cada una y reconocerlo con honestidad es el primer paso para crear un núcleo social y personal sólido donde las máscaras no sean necesarias y la identidad represente la autenticidad del propio ser en un mundo donde la fugacidad es el café de todos los días.

J.E. Medrano. 

Please follow and like us:
error
  Subscribe  
Notify of