Paz ¿Qué carajos es y cómo se siente eso? (Un proceso personal)

http://vamiha.com

Con motivo del 21 de septiembre, día Internacional de la Paz, parece que se pone de moda hablar del tema. Paz mundial, paz interior, paz sostenible, paz absoluta, paz estructural, paz aparente… Más allá de definiciones y tipologías se entiende comúnmente que la paz es la ausencia de conflictos. Si podemos entender que un conflicto no es un hecho aislado sino un proceso, hemos de comprender que, del mismo modo, la paz deviene de un proceso, deviene de un camino.

Hoy no voy a hablar desde mi formación como educadora para la paz sino de mi experiencia como ser humano, en este proceso de comprender, buscar y experimentar la paz. Desde aquí, entonces, comparto mi camino.

No hay paz sin respeto

Tenía yo 8 años la primera vez que recuerdo haber escuchado esa célebre frase de Don Benito Juárez:

El respeto al derecho ajeno es la Paz

Cursaba el tercer grado de primaria y me impactó tan hondo, que se quedó taladrándome la cabeza todo el camino de la escuela a la casa y después gran parte de la tarde. Era como si hubiera encontrado la fórmula secreta para arreglar todos los problemas del mundo.

A cada paso que daba reflexionaba y me hacía mucho sentido, me decía a mi misma: Sí tan solo todos nos respetáramos. Porque si respetamos las cosas de los otros no existirá el robo, si respetamos la vida de los otros no habrá asesinatos, si los padres (las parejas) se respetan entre sí no habrá infidelidades, si los gobernantes respetan las leyes no habrá corrupción, y así, encontraba la cura de todos los males en el mismo antídoto: El respeto.

No hay respeto sin amor

Procuré ser respetuosa y defendí la supremacía del respeto. Hasta que, ya entrada en mis 20s, escuché a la madre de un amigo explicar, con simpleza, cómo había conseguido mantener su matrimonio felizmente por 40 años: “El amor todo lo puede”. Y entonces como si fuese una epifanía (y como si nunca antes lo hubiera escuchado ya), en ese instante me dije a mi misma: Me la mató, éste sí es el antídoto de todos los males, si tan solo todos nos amaramos. Pues claro, pensaba, quien no respeta a otro es porque no le tiene ni un poco de amor.

No hay amor sin libertad

Me sentí amorosa y defendí la supremacía del amor. Hasta que, ya entrada en mis 30s, me di cuenta que no sabía ni que carajos significaba eso. Aun creía que amar era hacer feliz al otro y esperar lo mismo a cambio.

La vida, las parejas, la terapia y algunos cuentos me hicieron saber que eso no es amor, es intercambio. Que el amor nace, fluye y se da, simplemente porque nos da la gana, sin ver cual es su destino, sin esperar nada a cambio. Cuando amo a otro me regocijo con su felicidad incluso cuando su felicidad no me incluye. Es decir, me dije a mi misma, solo amo cuando acepto que el otro es libre de corresponderme o no, y esto no cambia mi amor hacia esa persona.

No hay libertad sin renuncia

http://vamiha.comY entonces, me sentí libre y defendí la supremacía de la libertad. Hasta que me di cuenta que, aunque aceptaba que el otro era libre de irse cuando quisiera, y aceptaba que las cosas podían no haber salido como yo quería que salieran, seguía sufriendo cuando el otro se iba. Más allá del dolor de la perdida y la tristeza natural de cualquier duelo, yo sufría cada vez que las cosas no salían tal como yo quería.

Entonces, a mis 40, cansada de mi entrega, de mi perseverancia, de mi amor incondicional a mis sueños, renuncié.  Me di cuenta que no se trataba de dejar en libertad al otro (ja! como si yo tuviera ese poder), sino de liberarme a mi misma. Y entonces me liberé de mis expectativas, sueños y metas autoimpuestas; y entonces, solo entonces, me sentí en Paz.

No hay renuncia sin responsabilidad

La renuncia puede ser una decisión consciente, meditada; o bien, puede haber sido dada por las circunstancias. Es cuando decimos me vi obligada a renunciar.  En cualquier caso, suele suceder que en el fondo no se deseara renunciar. En otras palabras, la renuncia no es auténtica, más cuando renuncias auténticamente a algo, desde la voluntad, te vuelves responsable. Es decir, experimentas una certeza de que puedes responder ante cualquier consecuencia que devenga de tu acción de renunciar. Lo que sea.

¿Cómo se siente la paz?

Cuando me sentí en paz total y absoluta, la vida se albergó en mi mágicamente y supe que todo está bien tal como es, que todo es perfecto aquí y ahora. Y entonces, todo aquello a lo que renuncié me fue dado: supe que estaba embarazada por primera vez en mi vida.

Si cuando digo que me siento en paz, tú me preguntas: ¿cómo carajos se siente la paz?  Te diré que me siento, «exactamente», como lo describe esa clásica canción de soul llamada «feeling good» (Sentirse bien), popularizada en los 60’s por Nina Simone.

Gandhi dijo alguna vez:

No hay camino para la paz, la paz es el camino

 

Los retos, los duelos, las pérdidas siguen apareciendo en la vida. Pero ahora sé que estoy en el camino.

 

Marisela Flores Medina

 

Please follow and like us:
error
  Subscribe  
Notify of