La motivación como pilar del deporte, breve reflexión.

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Mucho se habla hoy en día de que debemos invertir nuestro tiempo en algo de provecho, en algo que sea productivo y que de paso nos ayude a ser una mejor persona, por aquello de caer en el “ocio” pues es la madre de todos los vicios.

Haciendo un breve recorrido por lo que ha sido mi andar me doy cuenta que he cumplido muchas de las metas esperadas socialmente; tengo una carrera, ejerzo mi profesión, soy madre de tres hij@s, esposa, hija, hermana, amiga y que penosamente en el trayecto fui dejando de lado aquellas cosas que me daban sentido.

Hoy viendo a mis hijos transitar por este mismo andar surge en mí -el gusanito- de retomar “mi tiempo” como si este en algún momento hubiera dejado de ser mío para poder agradar a alguien más. Jo jo jo ¿te checa?

Algo que ha sido mi coco desde que tengo uso de razón es responsabilizarme de mi bienestar a través de retomar el deporte en mi vida, una y mil excusas han sido mi mecanismo de defensa para seguir postergando dicho merecer.

https://vamiha.comY justo acabo de dar en el clavo, ¿Cuántas cosas hemos dejado en el  tintero, por no sentirnos merecedores de algo? ¿Cuántas veces boicoteamos aquello que tanto deseamos? Y todo por estos roles sociales tan bellos, pero que finalmente son impuestos por una gran mayoría, que en algún momento decidió que así debían ser las cosas, y que si te atrevías a ser diferente o salirte del “huacalito”  no eras una persona “normal”.

Pues bien, es tiempo de armarnos de valor para hacer, tener y disfrutar de todas esas cosas que tanto anhelamos  “aquí y ahora”, pues es el único tiempo real  con el que contamos, el pasado se ha ido y lo puedo mirar para mi crecimiento o para lamentarme de todo lo que “hubiera hecho” por otro lado el futuro es incierto pues nadie me asegura que despertare el día de mañana.

¿De qué sirve ser un “hombre” o una “mujer”  si nos vivimos incompletos? Pues esos pequeños vacíos que hemos ido dejando no nos permiten mostrarnos tal cual somos. Y justo en este punto me pregunto: ¿Qué tienen los deportistas de alto rendimiento, para alcanzar todo lo que se proponen? Sin temor a equivocarme creo que la llave para obtener el éxito se llama “MOTIVACIÓN” pues esta se compone de lo que deseamos más la energía suficiente para movernos y trabajar en lo que queremos, pues el enemigo a vencer no se encuentra fuera sino dentro de nosotros. Se le suman todos y cada uno de los valores que se insertan dentro de cada deporte; compañerismo, trabajo en equipo, solidaridad, responsabilidad, compromiso, etc.

En este sentido considero que los “niños” nos llevan una gran ventaja, pues cuando ellos eligen practicar algún deporte se dejan llevar por esta motivación, a través de una explosión de adrenalina y el sentimiento genuino de querer ser parte de algo.

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Al menos eso he aprendido de mis tres pequeños Taekwondoines: Bethss se involucró con todo su ser cuando el Profe. Osiel (actual Instructor de Taekwondo) le hizo la invitación para que fuera parte de este batallón de guerreros (así los veo yo) y me consta que cuando ella se compromete con algo, le pone todo el empeño, y esto no quiere decir que no haya querido tirar la toalla; la he visto triunfar, llorar, quejarse, disfrutar y en más de una ocasión con todo el fastidio del mundo me ha dicho “no más” y es aquí donde entramos al ruedo  los otros dos pilares de la vida de cualquier ser humano (padres y maestros) desde diferentes posturas disciplinarias pero con el mismo objetivo o meta; y no solo se trata de echar porras o reprender, sino de acompañar y resaltar en los momentos de desmotivación todo su esfuerzo, recordar los logros, renovar esos sentires y esas ganas de querer comerse al mundo!

Cabe hacer la aclaración que al sacar a colación la disciplina, no me refiero a imponer aspiraciones, mucho menos a exigir y/o devaluar en esfuerzo de los pequeños; como lo he visto tristemente en los encuentros deportivos a los que acudimos esta gran familia de Taekwondoines. “Profesores” que se escudan de tras de esta figura tan importante, y que lo único que dejan ver es su frustración (no sé si ante el deporte o ante la vida, eso es bronca de ellos) que gritan, insultan, manotean, o incluso llegan a jalonear de los petos a los alumnos o peor aún, gritarles “pégale cabrón”.

Cuán importante es conocer y ejercer una disciplina frente a los que serán el futuro próximo de nuestra sociedad, en quienes recae una parte importante de la formación de valores, mismos que serán el estandarte con el que se conduzcan el resto de su vida y enaltezcan la escuela a la que pertenecen, y conste, no estoy diciendo que no sean estrictos o demanden el mejor esfuerzo a sus alumnos, pues cuando ellos desde toda su experiencia y trayectoria reconocen el potencial de los pequeños, es de suma importancia mostrárselos pues estoy segura, que más de uno, en algún momento de su vida se ha estancado detrás del miedo; ese miedo que paraliza y que hace que ellos duden del potencial que tienen. O por otro lado que se generalice esta deficiencia en la enseñanza desde la cotidianidad diciendo “así son todos” pues afortunadamente me he topado en este acompañamiento con mis hijos, con profesores comprometidos con la causa.

Por este motivo es indispensable que se dé el valor a la psicología en el ámbito del deporte y que quienes están inmersos en el mismo, echen mano de esta profesión para fortalecer a los alumnos.

Por otro lado estamos los padres, esos padres de todos los colores y sabores, con aciertos y desaciertos, que se involucran o que lo pueden ver como  “un rato sin hijos”, que lloran las derrotas y que festejan las victorias, que acompañan o que se pierden de los éxitos de los hijos (tan común en la sociedad actual bajo la justificación “tengo que trabajar”) padres permisivos, o exigentes. Todos juntos formando una triada perfecta (padres, alumnos, maestros), motivando o desmotivando según sea el caso…

Luego le sigue Ame, esa niña amorosa y testaruda que en muchas cosas sigue el ejemplo de su hermana (para bien o para mal), que se aventó al ruedo llena de incertidumbre, pero con esa emoción característica de todo niño. Recuerdo que en su primer combate no le fue tan bien, pues con la niña que le tocó combatir era de cintas avanzadas (obstáculos con los que nos toparemos indudablemente en la vida) y que llena de miedo y con lágrimas en los ojos salió a refugiarse en mis brazos y ya no quiso seguir… después de una breve charla, decidió regresar, les mentiría si les compartiera que fue lo que hablamos, “no lo recuerdo”; sin embargo regreso decidida y me atrevería a decir que con coraje en los ojos.

Y finalmente mi pequeño Mani, que a su corta edad (año dos meses) ya reconoce la calle donde está la escuela y que empieza a levantar su pie, a emocionarse y gritar “pa, pau” como si fuera todo un conocedor del taekwondo. Sin saber mucho, creo que ha elegido seguir a sus hermanas…

Por todo lo anterior, movida por mis hij@s y sobre todo porque merezco algo mejor y diferente, decido retomar mí tiempo y recuperar aquellas actividades que sin duda me beneficiaran, llámese karate, natación, salir a correr, etc.

¿Y tú, te das tiempo de calidad? ¿Te atreves a mejor tu salud y merecer algo diferente? La moneda está en el aire. Es tiempo de motivarnos, de activarnos, es tiempo de taekwondo!!!

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soy una mujer comprometida con su ser y hacer, me encanta la lectura acompañada de un buen café o aniz, amo la música escucharla y bailarla, disfruto de una buena compañía (familia y/o amigos) conocer gente nueva, amo viajar. Mi formación académica inicio en la UAT como Psicologa Social, posteriormente curse la Maestría en "Psicoterapia Gestal" por el CHUM, cuento con un Diplomado en "Constelaciones Familiares" Orgullosamente por el Instituto VAMIHA y con un Diplomado "Bioetica para el profesional de la salud" por parte del observatorio Mexicano de Bioetica OMEBI

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