EL INFIERNO DE LOS CELOS (parte II)

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VIVIENDO CON UN CELOSO

Hace cuatro años decidí vivir con mi pareja, Carlos quien tiene 30 años actualmente, me propuso juntarnos, pues nuestro amor era “demasiado fuerte” y quisimos intentarlo, en ese momento a mis 24 años no pensaba que las cosas terminarían de una manera tan terrible, me duele no haberme dado cuenta a tiempo en dónde me estaba metiendo, me hubiera gustado evitarme tanto dolor, gritos, insultos, golpes…. Me hubiera encantado no haberme abandonado, no sentir esta tristeza, esta rabia y este vacío que no me dejan vivir en paz, que no me dejan dormir por las noches, que no permiten sentirme libre de salir a la calle, de ir al trabajo, de hacer ejercicio, de hacer mi vida como era antes de conocerlo… No entiendo como fui permitiendo tanto maltrato, tanta represión, sus celos enfermizos ¡era como vivir en una cárcel!

EL ENAMORAMIENTO LO ENCUBRE TODO

Cuando lo conocí el no actuaba de esa manera, todo lo contrario, conoció a mis amigos, a mi madre, y era muy amable, le encantaba como me vestía, y que saliéramos juntos, incluso admiraba que fuera maestra y todo lo que hacía para salir adelante, frente a las personas actuaba muy tolerante, tenía muchos detalles, y siempre estaba demasiado cerca de mí, caminábamos y no me soltaba para nada, cuando me abrazaba lo hacía de una manera un poco intimidante pues no eran delicados sus abrazos, sino fuertes y cada vez que lo hacía  me decía “tú eres solo mía”, si alguien se me llegaba a acercar él se ponía enfrente como protegiéndome todo el tiempo y yo pensando que tenía a mi lado a “todo un caballero” y poco a poco todas esas actitudes que me enamoraban se fueron transformando, como un cuento de terror, pero yo trataba de justificar cada una de sus acciones, enojos, reproches, prohibiciones, maltratos y celos….

LOS CELOS Y LA VIOLENCIA SIEMPRE VAN EN AUMENTO

http://vamiha.comRecuerdo que antes de vivir juntos cuando le decía que saldría con mis amigos del trabajo él se molestaba, se portaba indiferente y me decía cosas como “si claro, tu prefieres a tus amiguitos en lugar de querer estar conmigo”, “de seguro ellos te hacen más feliz que yo”, “dime la verdad te gusta alguien de ellos! y yo tontamente cancelaba mi salida para irme con él, y evitar que se alterara más y por lo tanto terminaremos peleando y él se alejará de mí, me daba miedo perderlo, hasta que llegó un momento en el que me decía que no saliera, que no le gustaba que me relacionara con esa gente, según porque se preocupaba por lo que me pudiera pasar, y yo aunque me desagradaban esos momentos, creía que realmente se preocupaba, incluso me halagaba el hecho de que se sintiera celoso, me hacía pensar que en verdad me amaba demasiado… poco a poco mis amistades se fueron alejando, preferían no meterse, pues cuando llegaban a  tocar el tema entrábamos en conflicto, ellos diciéndome que eso no era amor y yo lo justificaba diciéndoles lo contrario, que lo hacía porque se preocupaba por mí y me amaba.

SE VA ROMPIENDO LA RED DE APOYO

Cuando le llegaba a decir que por qué no confiaba en mí, el me respondía, “no es que no confíe en ti, es la gente en la que no confío, yo solo te quiero cuidar” y ese maldito enamoramiento mío, no me permitía ver que cada vez alejaba más a mis amigos, pues cada que se acercaban a decirme que observaban que algo no estaba bien y que Carlos no les parecía, yo me cerraba y les contestaba molesta o los ignoraba e incluso llegué a bloquearlos de Facebook,  también dejé  de hablar con mi madre  como lo hacía antes pues continuamente me decía que estaba cambiando, que siempre estaba de mal humor, o llorando, o me la pasaba encerrada, que ya no me interesaba verme bonita, arreglada… e incluso en el trabajo empecé a fallar, no me concentraba, faltaba a dar mis clases, me volví poco tolerante con mis alumnos, hasta que poco a poco mi mundo fue reduciéndose a Carlos, en mi mente el único que seguía ahí era el, y aunque algo de mí se daba cuenta que no me sentía plenamente bien a su lado, yo sentía que lo amaba y que estaba conmigo como fuera, pues constantemente me recalcaba que jamás me iba a abandonar, que yo era suya, y que de la manera en la que él me amaba nadie más lo haría, hasta que me propuso irme a vivir con él, ¡LA PEOR DECISIÓN QUE PUDE TOMAR!.

SE VAN PERDIENDO LOS RECURSOS PERSONALES

Vivir con él fue literal un infierno, yo pensaba que viviendo juntos tal vez las cosas cambiarían, pues los problemas solo se presentaban cuando estábamos separados,  pero no, todo lo contrario, él cada día se fue volviendo más celoso, todo el tiempo me decía que para que trabajaba, si el ganaba bien y podía mantenerme, que no tenía necesidad de ir a “perder el tiempo” en esa escuela y con esa gente siendo yo afortunada de tenerlo a él, cada que me iba al trabajo, sentía mucha angustia a la hora de regresar a casa, pues sabía que íbamos a tener una discusión por lo mismo, me daba miedo llegar un minuto más tarde de lo planeado por que desencadenaba discusiones interminables donde me reprochaba que de seguro ya estaba con alguien más… hasta que deje de ir al trabajo y me despidieron…

TU VIDA SE PONE EN RIESGO

Llegó un momento donde me sentí totalmente perdida, sin poder hacer nada, sin poderme mover, él me había prohibido salir a la calle, trabajar, tener amigas, contestar el teléfono, abrir la puerta, arreglarme, maquillarme, hablarle a mi madre, incluso si llegábamos a salir yo tenía que ir mirando al suelo, pues si miraba por accidente a alguien más empezaban sus reclamos y cuando llegábamos a casa era peor.

Con el paso del tiempo él se fue volviendo más violento, me gritaba insultándome cada vez más de “puta” no me bajaba, me empujaba muy fuerte para que yo me tropezara o me golpeara con los muebles, empezaba a pellizcarme y llego un momento donde me empezó a dar cachetadas, gritándome que si “no era de él no era de nadie más”, y por más que intentaba hablarlo con él, accediendo a sus prohibiciones, haciendo lo que él me pedía para estar mejor, nada funcionaba,  su violencia aumentaba cada vez más, ¡TEMÍA POR MI VIDA!

LEJOS DE MÍ

Me sentía todo el tiempo acosada, perseguida, no tenía libertad, estaba sola, confundida, aterrada; tan lejos de mi… toda esa vitalidad, esa fuerza, esa proactividad y seguridad que yo tenía poco a poco fueron desapareciendo como si fuera totalmente otra persona. No tenía ya fuerzas para tomar decisiones, para pedir ayuda, no tenía idea de que hacer, ni adonde ir… me sentía deprimida, enojada, impotente, frustrada por todos aquellos intentos que tuve de huir y no lograrlo por miedo a que el me encontrará, o por miedo a que la vida fuera aun peor estando lejos de él…

Escuchar mis pensamientos era terrible, llegué a pensar que tal vez si merecía ese trato, que tal vez todo lo que decía de mi era verdad, y que nadie más me querría, así como estaba, que no había solución, no había una salida, incluso por muchos momentos pensaba que lo mejor “era estar muerta”, ahora lo recuerdo y me sigue causando mucho dolor y reacciones desagradables en mi cuerpo….

OPORTUNIDADES DE ESCAPAR

http://vamiha.comTuve varios intentos de irme, sin embargo, al haberme alejado de todos no sabía con quién acudir, varias veces pensé en mi madre quien vino a buscarme en muchas ocasiones, pero fingía no estar, o  terminaba corriéndola, por miedo a que Carlos llegará, la viera aquí y todo empeorara,  hasta que llegó un día acompañada de familiares  y tome valor para salirme y a partir de ahí he comenzado todo un proceso psicológico y legal que no ha sido nada fácil y muy tardado,  él fue varias veces a buscarme a casa de mi mamá, me hablaba, me pedía disculpas y juraba que cambiaría, como muchas veces ya había pasado, pero yo no podía más, necesitaba recuperarme, sanar, vivir… y agradezco infinitamente que mi madre haya insistido y jamás me abandonará aunque yo creía lo contrario.

CUANDO LA RED DE APOYO TE FORTALECE

Al principio fue muy difícil, no quería salir en ningún momento de casa de mi madre, todo me daba miedo, y las ideas de muerte aún seguían, tenía miedo de que él nos hiciera daño; todo el día pensaba en como él se desquitaría, tan solo el tener que salir a la calle me causaba una gran angustia de saber que podía alcanzarme hasta donde fuera. Con apoyo de mi madre se comenzó un proceso legal donde él no tenía permitido acercarse a mí, constantemente rondaba una patrulla fuera de mi casa por mi seguridad, esto fue sumamente necesario, pues no había otra manera de protegerme de él y vivir esperando a que lo peor pasara…

Pasando un tiempo mis primas y algunas amigas se empezaron a acercar y yo me sentí lista para ser acompañada por ellas, me empezaron a sugerir que fuera a psicoterapia, tardé en decidirlo hasta que me anime esperanzada de encontrar luz, un espacio en donde pudiera respirar y querer tener ganas de vivir de nuevo y efectivamente, me he encontrado en un camino de mucho aprendizaje donde ha sido inevitable el dolor de irme dando cuenta como fui abandonándome y entender en mi proceso porque permití tantas cosas, tanto sufrimiento.

También me ha servido mucho el apoyo legal, que tenga vigilancia constante fuera de mi casa y sobre todo el apoyo de las instituciones a las que me he acercado, In mujeres, el centro de justicia para mujeres, todos los talleres que proporcionan ahí, y los testimonios de otras mujeres que han vivido lo mismo, escucharlas me sirve demasiado, pues siento que no soy la única persona que lo ha vivido, que esto no solo afecta a las mujeres, también a los hombres, independientemente de clases sociales, grados de estudios, edad, cualquiera puede vivir una situación así al no ser consciente de su propia historia.

MI PSICOTERAPIA

He aprendido de mi historia de vida, de la historia de mi familia, de la relación violenta que mi padre y mi madre tenían antes de divorciarse, he aprendido de mis inseguridades, de mi miedo a estar sola, de mi valor como ser humano, mi valor como mujer, de mi sentido de vida, del amor y de la violencia disfrazada de amor, y sobre todo he aprendido que los celos en ningún sentido significan amor , por más seductor que parezca el que alguien te cele, la realidad es que te quiera  manipular, maltratar y lastimar solo para que no te vayas y te pueda seguir controlando, es un infierno al que jamás volvería a confundir con amor y al que jamás en la vida quisiera regresar.

http://vamiha.comHe  sido constante en mi proceso personal, no llevo mucho tiempo, sin embargo, he comprendido cosas importantes de mi vida, no puedo negar que todavía hay noches en donde despierto por pesadillas que me recuerdan lo vivido, o que cuando salgo a la calle vivo con el miedo de encontrármelo aunque sé que ya hay apoyo legal de por medio, pero cada día me voy fortaleciendo más, trabajando en reconstruir mi red de apoyo (mi familia, mis amigos, la psicóloga), e incluso he llegado a pensar en la posibilidad de volver a trabajar dando clases que es algo que me gusta. Poco a poco voy disfrutando nuevamente de la vida y sobretodo de mi misma, siempre teniendo presente que:

“POR NADA, NI NADIE, ESTOY DISPUESTA A ABANDONARME, NI MALTRATARME, NUNCA MÁS”

DRA. ZAIRA ABRIL DORANTES RUBIO

Si quieres saber cómo se comporta y se vive una persona celosa leer http://vamiha.com/el-infierno-de-los-celos-parte-i/

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Escrito por... 

Eligiendo cada dia encontrar nuevas maneras para disfrutar la vida, para disfrutarme a mi, para acompañar amorosamente y de manera profunda a un encuentro con el ser mas importante en nuestra existencia...nosotros mismos Psicoterapeuta Existencial Humanista Dra. en Psicología

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