EL INFIERNO DE LOS CELOS (PARTE I)

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¿Con quién estará?

¿Con quién hablará?

¿Por qué la está viendo?  ¡De seguro le gusta!

¿Por qué tiene amigas?

¿Por qué está en línea en la madrugada? ¡seguro está hablando con otra!

Ya no me quiere…

Ya no puedo con esta relación…

No confío en el…

Me va a engañar…

Mejor estar sola …

Todos los hombres son iguales….

¿Te has encontrado alguna vez en esos momentos donde pierdes el control de ti misma y comienzas a escuchar estos terribles pensamientos obsesivos que torturan tu mente minuto tras minuto, con ideas o fantasías de lo que va a hacer el otro para engañarte, traicionarte y serte infiel…?.

Pensamientos que se han vuelto parte de tu vida cotidiana, que no te permiten vivir en paz, sino en una profunda angustia y ansiedad de no saber en qué momento se cumplirán, orillándote a vivir a la defensiva, desconfiando de todo, para dejar de disfrutar tu relación convirtiéndola en un mar de sufrimiento interminable que cada día se vuelve más intenso y difícil de controlar y entonces comienza un profundo malestar físico, emocional y mental…

Algunas personas refieren sentir a nivel corporal una especie de opresión en el pecho y en el estómago que genera taquicardia, dolor estomacal, y en momentos hasta dificultad para respirar, su cuerpo comienza a calentarse  y al mismo tiempo sienten como los músculos se van contrayendo hasta que comienza un molesto dolor en los hombros, en la espalda y en la cabeza, se tensa la mandíbula, los brazos, las piernas y en algunos casos hay insomnio, falta de apetito, colitis, gastritis, enfermedades de la garganta, entre otras reacciones.

A nivel emocional se empieza a sentir un conjunto de emociones desequilibradas, complicadas de manejar y de comprender como: angustia, ansiedad, tristeza, culpa, miedo, rencor y un enojo que va en aumento directo a convertirse en un encabronamiento descontrolado, que puede arruinarte un instante, todo un día, o la vida entera.

A nivel mental comienzan pensamientos fantasiosos, irracionales y obsesivos que se aterrizan como: “seguro me está engañando, ya está con otra, ya no me ama, no soy suficiente”;  generados por el desequilibrio emocional,  son muy difíciles de controlar y por lo tanto te llevan a actuar impulsivamente a través de actos violentos como: ser indiferente,  gritar, golpear, acosar, cerrarte a escuchar, manipular, chantajear, controlar, y victimizarte queriendo culpar al otro por todo; o en algunos casos hay autoagresiones como: cortarse, tomar pastillas, dejar de comer, ponerse en riesgo, o agredir a los demás siendo poco tolerante, irritable, y teniendo una actitud violenta y  ofensiva, desquitándose con todos los que estén a su alrededor.

Si más de una vez te has encontrado atrapada en algunas  de estas situaciones muy probablemente estás cayendo en el terrible mundo de los celos.

El tema de los celos durante años ha generado controversia y un sinfín de ideas que tratan de explicarlos o más bien justificarlos como algo “natural” que se siente “por amor” o por “miedo a perder al otro”. Cuantas veces no hemos escuchado frases coloquiales como: “Si no te cela no te ama”, “si te cela es porque de verdad le interesas”, “provócale celos con otra persona y vas a ver que te volverá a hacer caso”. Dichas frases, entre otros aprendizajes culturales de lo que significa el amor, nos han acompañado en nuestra forma de relacionarnos con los demás, enseñándonos a ver al otro no como un ser humano libre de sentir, pensar y decidir, sino como un objeto de mi posesión  el cual podemos controlar, decidir por él, por quienes sus amistades, sus actividades y hasta sus pensamientos y sentimientos. Es decir, los celos no son naturales, sino un aprendizaje cultural, social y familiar, que va acompañado y fortalecido a través de nuestras experiencias que se tengan durante nuestra historia de vida las cuales se van convirtiendo en rasgos de personalidad que complican y hacen dolorosa nuestra existencia.

¿QUÉ SON LOS CELOS?

Los celos entonces, son una necesidad obsesiva y compulsiva de mantener el control de la relación, es decir, son las formas en las que aprendimos a controlar al otro,  no el miedo a perder al ser amado, sino el miedo a perder el control de lo que necesito para sentirme bien, pues si nos centramos en el supuesto “miedo a perder al otro”, entraríamos en una paradoja donde mis acciones de celos y de control hacen todo lo posible por joderle la existencia al otro, destruyendo ese ambiente cálido y confortable de la relación donde se siente amor, agrado y bienestar, y comenzamos a construir un ambiente perjudicial y sumamente dañino para ambas partes, de miedo, reclamos, enojos y violencia que en lugar de acercar al otro por amor y no perderlo, se mantiene en la relación por miedo y culpa, hasta que llegue un momento donde se canse de ser castigado y se aleje. Pues la relación se vuelve un infierno ya que tiene un verdugo y un condenado a ser castigado cada que el otro se sienta inseguro de si mismo o de la relación y pase algo que detone los nuevamente celos y la necesidad de controlar al otro,  para empezar a violentarlo, una condena sin fin para ambas partes donde sufren y se destruyen viviendo en un infierno de desconfianza y control.

CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA CELOSA

  • En momentos desconfían de sí mismos y de sus parejas
  • Tienen miedo a perder el control
  • Miedo a ser abandonados
  • Dificultad para expresar sus emociones, pensamientos o necesidades
  • Poca tolerancia a la frustración
  • En momentos son Impulsivas
  • Aprensivas, generalmente su cuerpo está muy tenso y rígido
  • En algunos casos les cuesta trabajo llegar al orgasmo, pues no se sueltan para no perder el control
  • Suelen relacionarse a través de la dependencia y  codependencia
  • Prohíben al otro relacionarse con otras personas o hacer lo que le haga feliz
  • Manifiestan carencias afectivas
  • Entre otras…

 ¿POR QUÉ SE APRENDE A VIVIR CON CELOS?

Es una cuestión multifactorial que depende de varias experiencias que han impactado nuestra vida y fueron reforzando la idea del control sobre del otro, por ejemplo: si se vivió en una familia donde el padre y la madre se relacionaron a través de los celos y del control, se aprende que la relación con la pareja debe ser basada en la represión del otro, por lo tanto se buscara una pareja con características similares; otro factor que puede intervenir es el cultural donde aprendimos el famoso “amor romántico” que generalmente se ve en las novelas donde los enamorados se la pasan repitiendo frases como “eres mía y de nadie más”   nos enseñan que podemos poseer al otro y por lo tanto siempre nos va a pertenecer hasta que la muerte nos separe…; o en casos puede haber problemas graves de inseguridad, una autoestima desequilibrada, algo de la persona que no se sienta bien consigo misma y le genere pensamientos de no merecer o no ser suficiente para el otro…; así como haber vivido alguna experiencia con alguna pareja de infidelidad en la cual se haya sufrido y pasado por un proceso de duelo mal trabajado y haya quedado algo similar a un estrés postraumático, donde se vive con el temor de ser engañado y pasar nuevamente por esa situación.

¿QUÉ HACER?

Es de suma importancia que si se ha identificado vivir de esta manera se solicite el apoyo y el acompañamiento de un proceso psicoterapéutico que acompañe a la persona a identificar a que magnitud el vivir con celos daña su existencia y las de su alrededor, para que una vez teniendo conciencia pueda tomar otras decisiones que le ayuden a mejorar su calidad de vida, comprometiéndose en un trabajo personal donde pueda:

  • Tomar consciencia de que vive y se relaciona a través de los celos
  • Conocer su historia de vida e identificar en que momentos fue aprendiendo a controlar a los demás para sentirse seguro
  • Identificar sus como maneja lo que siente para trabajar con su inteligencia emocional
  • Identificar qué aspectos de su persona le generan inseguridad
  • Aprender a comunicar sus emociones, sensaciones y necesidades asertivamente
  • Cambiar el paradigma, es decir cambiar las creencias e introyectos aprendidos acerca del  amor y el control
  • Identificar qué cosas y momentos  hacen que pierda el control y empiece a alterarse o estar intranquilo
  • Reconocer cómo es su comportamiento en diferentes situaciones donde llega a perder el control
  • Manejar la parte aprensiva y aprender a soltar
  • Trabajar con su cuerpo para liberar tensiones y poderlo soltar y relajar
  • Trabajar el desapego, por ejemplo: regalar algo que le guste muchísimo y permitirle vivir el duelo de dejarlo ir…
  • Cerrar ciclos de experiencias dolorosas en su historia de vida, entre otras situaciones, pues cada persona es diferente y por lo tanto necesitaría un proceso a su medida.

https://vamiha.comVivir con celos no es un juego, ni es romántico, ni significa amor, una persona que vive con celos sufre demasiado, deja de disfrutarse y de disfrutar al otro, se va volviendo violenta, controlando a través de la culpa y la manipulación, al grado de caer en una patología llamada celotipia, considerada como parte de la violencia psicológica y emocional, que puede llevar al maltrato físico e incluso a la muerte en situaciones extremas. Al final del día va afectando nuestra vida, nuestro entorno y a las personas a quienes amamos, tomar la decisión de tratarlo no es fácil, sin embargo, es un maravilloso regalo para el alma y para el cuerpo aprender a vivir y relacionarse de maneras distintas, a través del amor, el respeto a libertad y la responsabilidad plena de nuestra propia felicidad, dejando de depender del otro para sentir bienestar y tranquilidad. Efectivamente dejar de vivir con celos es responsabilidad únicamente de la persona quien los siente, pues el otro no tiene el poder de hacerte dejar de sentir así, ni es su trabajo, ni le corresponde.  Por lo que si tomas la decisión de trabajar con tu persona, por supuesto que es posible manejarlos e incluso dejar de sentirlos, solo que para lograrlo implica un gran compromiso personal donde día con día se tome la decisión de manejar las emociones y nuestras acciones de una manera responsable y amorosa, construyendo relaciones libres de violencia, amando y valorando la felicidad y la libertad del otro, como la propia.

Y recuerda que “POR NADA NI NADIE VALE LA PENA PERDER MI PAZ INTERIOR”

Dra. Abril Dorantes

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Eligiendo cada dia encontrar nuevas maneras para disfrutar la vida, para disfrutarme a mi, para acompañar amorosamente y de manera profunda a un encuentro con el ser mas importante en nuestra existencia...nosotros mismos Psicoterapeuta Existencial Humanista Dra. en Psicología

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