El amor, ¿una cosa esplendorosa?

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Habitualmente cuando se habla del amor, casi en automático se piensa en la relación de pareja, mientras que cuando se habla de amistad se piensa en amig@s. Vaya, hasta existe un día, en este mes de febrero, del AMOR Y LA AMISTAD. Sin embargo, me quedo pensando y preguntándome si sólo ese tipo de amor es amor. Mi respuesta es no.

¿Cuántos amores transitamos los seres humanos en la vida? ¿Cuántos desamores vivimos? Sin duda, casi podría decir que es proporcional a la edad que tengamos.

¿Por qué no se celebra un día del desamor? Saben por qué, porque no vende, sin embargo, el desamor es lo que nos enseña a seguir viviendo, a seguir intentándolo, a seguir buscando fuera lo que no se tiene dentro, con y para uno mismo. Pareciera ser que la mercadotecnia le gana al amor, a ese amor genuino que se supone llevamos dentro, y que muchos seres humanos no logran vivir a plenitud, por la necesidad de sentirse amados desde el afuera, “consiguiéndolo” a través de comprar regalos para hacerle saber a ese otro –también necesitado de amor-, que le “ama” y ser correspondido de la mejor manera.

http://vamiha.comA ciencia cierta, nunca podré definir lo que significa amor, pero lo único cierto que tengo en estos momentos, es la certeza de saber que me amo a mí mismo. Tal vez, desde ese lugar, al no permitir que intenten transgredirme también puedo hacerle saber a quienes amo, que les amo, -clara y directamente- y que me importan con sus lados obscuros y claros, con sus demonios y sus ángeles, con sus sinsabores y sus alegrías. Darme cuenta que me importan por sí mismos, no por que les necesite, sino por el simple hecho de existir, de extenderme la mano para saludarme, de regalarme sus historias, sus dolores, sus alegrías, sus diferentes tipos de amor, y entonces emerge en mí una imagen; la de una habitación lo suficientemente grande donde cabemos los dos a plenitud, sin restricción alguna, de ningún tipo, simple y sencillamente en una entrega absoluta del ser.

Mientras tanto, la cultura, la sociedad y sus integrantes, nos enseñan exactamente lo contrario: a temerle al amor, a defendernos de él, a restringir ese afecto que emerge naturalmente en un ser humano pequeño. Nos lo enseñan a través de frases, acciones, y testimonios de vivir el desamor en forma continua y pertinaz, sin darse cuenta que el mundo entero necesita ese amor, para que sea distinto el entorno.

Ver a una persona menor, sin tantos introyectos, del estilo de

“a las mujeres ni todo el amor ni todo el dinero”, “a los hombres tenles cuidado porque solo quieren usarte”, “no agarres ese perro, porque te puede morder”, “no te le acerques a ese señor, está sucio, te puede dañar”,

es muy difícil porque las personas adultas, se van encargando de hacerles perder la fe, la inocencia, la esperanza, la alegría, y todas esas emociones, sentimientos, que van de la mano del amor. Aun cuando ell@s –esas personas menores- llegaron a este mundo sin necesitar demostrar nada a nadie, simplemente a extasiarse y llenar sus ojos, oídos, gusto, tacto, de todo aquello que encuentren a su paso por la vida. Ell@s naturalmente extienden su mano, su afecto, su corazón, su cerebro, a quien tienen cerca; regalándoles una sonrisa, un beso, un abrazo, su alegría, la dicha de existir.

http://vamiha.comEl amar en verdad empieza con uno mismo, consigo mismo, al aprender a estar en contacto con la plenitud del existir, del estar en el aquí y ahora. Disfrutando a una madre, a un padre, a un hijo, a una hija, a sobrin@s, abuel@s, familiares, a un@ amistad. También al llorar la partida -en cualquiera de sus formas-, de un ser amado, y desear que a donde vaya y donde se encuentre, esté feliz, aunque a quien se queda le duela. Al saber que amo, así a plenitud, el dolor fluirá y no se convertirá en sufrimiento. Porque amar es libertad, y ambos, quién partió, estará mejor y quien se quedó también podrá volver amar a plenitud, sin restricciones, sin ocultamientos. Simplemente con volverse a encontrar en esa habitación tan grande, en la que caben tod@s aquellas personas que deseen entrar y vivirse, amándose y amando si cortapisa alguna. Porque el amor se consolida gracias a la relación que se va conformando entre los seres humanos. Una relación saludable, es en sí misma amorosa.

El amor no es solo para parejas, es para la humanidad completa, no se compra en ningún lugar, se gesta en la libertad y en el otorgar para poder recibirla en su totalidad.

Entregarse a la experiencia del amar, ciertamente conlleva la posibilidad de salir lastimado, sin embargo, la conciencia de haberse entregado a dicha experiencia deja la satisfacción de no haber guardado ni un ápice de amor bajo la manga.

¡El amor no se demuestra, se muestra!

http://vamiha.comY sin duda alguna, quienes nos dedicamos a la psicoterapia, debemos aprender a brindar amor a las diferencias y diversidades, de las vidas de las personas que acuden con nostr@s para ser acompañadas en ese camino del desamor, en el que se sumergieron. Y sin temor a equivocarme, la mejor muestra de amor que podemos brindarle a dichas personas es continuar preparándonos profesional y personalmente.

Desde el testimonio de vida de quienes integran el grupo de trabajo y amistad VAMIHA, ofrecemos ese espacio para que sigas desarrollándote, a través de los diplomados y otros servicios que brindamos.

Gracias por leer, este soliloquio.

Dr. Ruben Alberto Ibarra Ayala

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