Aborto e Interrupción voluntaria del embarazo

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Nacemos en una sociedad con una moral que nosotros no elegimos y la aplicación de la misma dependerá de la talla que convenga según sea el caso, por lo que no nos queda otra que vivir en medio de una educación prestada.

Lo único que nos puede salvar de vivir en una sociedad con doble moral y ser uno más del montón  creo yo, es la “’ÉTICA”

La ética nos invita a ser seres pensantes, es decir, nos salva de la moral, por lo tanto es necesario estar dispuesto a ser amoral si se quiere ser ético y por ende pagar el costo que implicara serlo dentro de esta sociedad, pues todo en esta vida tiene un costo.

Y como diría una de mis Maestras en Bioética (Cruz Netzahualcóyotl): no es raro encontrar individuos éticamente auténticos que sean inmorales para la sociedad, pues lo más usual es encontrar aquellos que siendo moralmente “buenos” son individuos sin ninguna ética personal…

Así es como nos dejamos llevar en cada uno de los aspectos que se relacionan con la humanidad, en este caso compartiré mi sentir respecto a uno de los fenómenos sociales que está levantando polémica, el aborto y la interrupción voluntaria del embarazo.

Y para ello me refugio en la “Bioética”, entendida esta como el estudio sistemático de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, examinada a la luz de los valores y principios morales. Pues se enmarca como una disciplina laica, plural, autónoma, racional, universal, interdisciplinaria, intermediadora, pero sobre todo regulatoria en medio de este mundo tan caótico.

A lo largo de la historia podemos cotejar que se han hecho infinidad de atropellos y desde una perspectiva maquiavélica se han escudado en que “el fin justifica los medios” por mencionar algunos cito el caso Tuskegee, la segunda guerra mundial, los experimentos con humanos, las investigaciones nazis, etc. Por todo esto surgen los Derechos Humanos y nos exponen una mirada “diferente” o al menos pretenden defender el mínimo indispensable.

Es común caer en el error de buscar verdades absolutas en el ámbito religioso y/o jurídico. No niego el mundo de los valores religiosos, ni las leyes vigentes que tratan de garantizar los derechos, sin embargo  es importante para mí remarcar que ningún derecho es absoluto.

La pregunta ética es ¿la moral garantiza la armonía social? ¿Las leyes garantizan el bienestar común? Es por eso que “no todo lo técnicamente posible, por esa razón, es éticamente aceptable” el mundo de la ética se enmarca por el “deber” y referente al aborto y la interrupción del embarazo ¿Qué debo hacer? Lo cierto es que este planteamiento o problema tiene múltiples soluciones posibles, las cuales no se contraponen.

La Bioética nos permite ver que no hay normas o reglas absolutas, Diego Gracia dice que “una de las características de la ética actual, es la desconfianza en el poder de la razón para formular proposiciones relacionadas con el ejercicio de una profesión carentes de excepciones” es por eso que Gracia D. (Ética y vida. Estudios de bioética. Fundamentación y enseñanzas de bioética. Bogotá. 1998) y cualquier pensador serio contemplaría el “CONTEXTO” para deliberar una situación de esta índole, de otro modo la probable solución solo sería  emitida desde una mirada enjuiciadora.

El aborto no es una problemática actual,  hace más de medio siglo que comenzó este movimiento de despenalización y/o legalización.  Desde entonces la polémica entre el ámbito jurídico, moralista, biológico y teólogico continúan en pugna, sin que se llegue a la comprensión de que no se puede reducir a ninguna de las dimensiones anteriores, sino hasta que estas se engloben como un todo al servicio de uno de tantos fenómenos sociales.

Lo cierto es que la determinación de una situación así, siento que no es algo fácil de decidir, me trato de poner en los zapatos de alguien que esté en medio de este gran “DILEMA” y todo mi ser se estremece… si mi vida estuviera en riesgo y tuviera que desembarazarme para continuar en la formación de mis pequeños moustros (Bethss, Ame y Mani)  creo que mi respuesta penosamente y desde lo más profundo  de mi corazón seria “SI”.  si tuviera que elegir entre hacerlo desde la legalidad o desde la parte clandestina por miedo a ser criticada, enjuiciada o hasta excluida desde los círculos en los que me muevo, creo que optaría por la instancia que me garantice los medios de salubridad adecuados acompañados de profesionales capacitados en el tema… y si por todo esto soy etiquetada de “x, y ó z” por parte de los juicios moralistas de un grupo, pagaría el precio por permanecer presente entre los míos, parece fácil deliberar desde los supuestos, pues son construcciones solo estan en mi cabeza…

A todo esto yo me pregunto ¿Quiénes somos para establecer que se puede o no en situaciones así? ¿En qué momento las personas nos adjudicamos  la valía para determinar tal o cual cosa? ¿Mis actos son asumidos de forma responsable y ética, o solo son el resultado de vivir en medio de la doble moral y de la irresponsabilidad? Y como diría la nana Goya, ¡esa! Es otra historia… el que esté libre de pecado, pues que arroje la primera piedra!

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soy una mujer comprometida con su ser y hacer, me encanta la lectura acompañada de un buen café o aniz, amo la música escucharla y bailarla, disfruto de una buena compañía (familia y/o amigos) conocer gente nueva, amo viajar. Mi formación académica inicio en la UAT como Psicologa Social, posteriormente curse la Maestría en "Psicoterapia Gestal" por el CHUM, cuento con un Diplomado en "Constelaciones Familiares" Orgullosamente por el Instituto VAMIHA y con un Diplomado "Bioetica para el profesional de la salud" por parte del observatorio Mexicano de Bioetica OMEBI

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